
desde el madrid pentacampeón de europa nos encontramos las siguientes excepciones a esta norma no escrita:
-miguel muñoz, tras una década consiguiendo trofeos cada temporada, se quedó a cero en la 70-71. tenía crédito ganado, y perdió la recopa en el partido de desempate de la final, por lo que continuó en la 71-72, ganando de nuevo la liga. en la 72-73 vuelve a no ganar ningún trofeo (eliminado en semifinales de la copa de europa ante el ajax de cruyff) pero sigue en la 73-74.
-vujadin boskov entrenó la campaña 80-81, y no ganó nada. llevar al equipo hasta la final de la copa de europa le valió la continuidad.
-alfredo di stéfano entrenó la campaña 82-83, sin conseguir ningún título. perdió la liga con una derrota en la última jornada y alcanzó las finales de copa y recopa. continuó en la 83-84.
tan sólo cuatro excepciones en medio siglo dan fe del guante de seda forjado en hierro. esta extrema exigencia al técnico se describe siempre como "impaciencia" o terrorismo patronal, y nadie en voz alta afirma, como reflexionamos los madridistas ateos, que es también síntoma de una tierna búsqueda de la perfección trascendental.
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